miércoles, 5 de julio de 2017

LOS HEROES HOMOSEXUALES BORRADOS




El año 1896 el psiquiatra Magnus Hirschfeld presentó en la ciudad de Berlín un escrito  en el que mostraba a la homosexualidad  como parte de la sexualidad humana, en esta tesis  el  profesional afirmaba que se debería estudiar científicamente a esta preferencia sexual en lugar de considerarla un delito.

El año 1897, Hirschfeld crea el Comité Científico Humanitario, organización destinada a la defensa de los derechos de los homosexuales, esta asociación de científicos e intelectuales tenía como meta la abolición del Párrafo 175 del Código Penal alemán, en el cual se consideraba como un delito a las relaciones homosexuales entre varones.

A pesar del prestigio de este Comité  solo hubo un partido político dispuesto a defender su propuesta ante el Parlamento alemán, este fue el partido de los obreros. El cofundador del Partido Socialdemócrata alemán, Augusto Babel un destacado propulsor del marxismo, luchó sin descanso junto al Comité por la supresión de la ley discriminatoria en contra de los homosexuales.

El año 1901, el prestigioso movimiento por la emancipación de los homosexuales  en Alemania, presentó un escrito en contra del Párrafo 175 con el apoyo de  seis mil firmas que exigían  respeto y reconocimiento a los homosexuales, entre estas personalidades se encontraban: Albert Eistein, León Tolstoi, Emile Zola Tomas Man y Hermann Hesse.

En una obra del doctor Magnus Hirschfeld publicada el año 1904 se hace una prolija descripción de la cultura homosexual en Alemania, esta cuenta con centros culturales para el cultivo de las facultades intelectuales, cabarets, restaurantes, tabernas, cafés, hoteles, teatros y salas de baile. Los sitios mencionados no eran exclusivamente para el uso de homosexuales, ya que también atraían a heterosexuales quienes aseguraban  sentirse mejor en un lugar sin tanta cursilería. La frontera entre el mundo gay y la ciudad heterosexual era prácticamente inexistente.

El año 1908 el Comité sufrió un duro revés cuando los homosexuales de clase alta y la aristocracia les retiraron la ayuda económica, los diputados que ejercían presión sobre la Asamblea alemana para la despenalización de la homosexualidad se sintieron inermes en su batalla. La razón para el retiro de esta ayuda al Comité era la gran simpatía que sentían los gays por los postulados socialdemócratas, ideas consideradas, como una amenaza para los intereses de la aristocracia.

El año 1914 había en Berlín más de 40 bares de ligue homosexual, la visita a estos lugares de esparcimiento cautivaba a artistas, intelectuales y humanistas heterosexuales, pues su atmósfera  adquiría un tinte surrealista por la personalidad que le imponían  los gays.  Estos espacios disponían   del ambiente ideal para la discusión política. Una de las mentes más brillantes que ha tenido la humanidad como la del físico Albert Eistein enviaba a las románticas parejas gays una serena mirada de aprobación.

Mientras esto ocurría en Alemania, en Rusia  la lucha por los derechos de los  obreros y  grupos excluidos como el de los homosexuales adquirió un impulso general con el triunfo de la Revolución de octubre.

El movimiento marxista consideró que había llegado el momento de desencadenar al pueblo gay,  uno de los sectores sociales más sojuzgados por la poder imperante. En lo más excelso del pensamiento revolucionario se consideró que la causa de lucha de  los homosexuales era  la misma causa por la cual luchaba  la clase obrera.

Durante la Revolución rusa el movimiento gay y el movimiento obrero se aliaron en el intento para liberarse de la discriminación a la que siglos  de oscurantismo los habían condenado.

Los bolcheviques dirigidos por Vladimir Ilich Lenin tenían como idea básica trabajar por la igualdad de todo los seres humanos, Lenin consideraba que fijar  a la heterosexualidad como la única conducta permitida en la sociedad no tenía nada de marxista y además era una postura antisocial. En diciembre de 1917, o sea  a pocos días del triunfo mencionado, la ley zarista antihomosexual fue  derogada.

En el año 1922 el Comité Científico Humanitaria creado por el médico Hirschfeld, había establecido 25 filiales  que funcionaban en los Estados Unidos y en varios países europeos. Un  año más tarde en un documento publicado por el Instituto Moscovita de Higiene Social se informaba que en la legislación soviética a la homosexualidad se la trataba “como algo natural”.

El año 1928 la delegación de la Unión Soviética que participó en el Congreso de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, en la ciudad de Copenhague propone a las delegaciones asistentes la despenalización de la homosexualidad. Por esta misma época en Alemania, el nombre del ya desaparecido Lenin gozaba de mucha admiración  entre los homosexuales  muchos de los cuales lo consideraban un autentico liberador por haber despenalizado la homosexualidad, por esta razón los miembros de la comunidad gay  empezaron a adherirse masivamente a las filas del partido comunista alemán.

El este ambiente amenazado por la constante  expansión de los nazis, los comunistas de Alemania los desafiaban con la siguiente declaración en relación a los relaciones homosexuales entre varones:: “el proletariado considera a estas relaciones como una forma especial de gratificación sexual y pide que esta forma de vida sexual tenga las mismas libertades… que las relaciones sexuales entre distintos sexos”.

A pesar de la tormenta que se avecinaba por el poder militar  de los nazis, el año 1928 la lucha para eliminar el artículo del código jurídico alemán que incriminaba a la homosexualidad se mantenía con vigor, esta vez se habían unificado en torno a esta causa todos los delegados de los partidos políticos alemanes quienes utilizaban desesperadamente todas las estrategias necesarias para conseguir que el Parlamento alemán elimine el Párrafo 175, pero lastimosamente se tenía dentro del Parlamento un fuerza apocalíptica encarnada en el Partido Nacionalsocialista (Nazi) cuyos legisladores en forma violenta sentenciaban: “cualquiera que crea en el amor homosexual es enemigo nuestro” .

En las elecciones de 1929, el Partido Nazi obtuvo  107 escaños en el Parlamento alemán, este hecho fulminó todas las esperanzas de reformar las leyes que criminalizaban la homosexualidad.

La composición política del Parlamento alemán se convirtió  en una fuerza adversa a  los derechos humanos y marcó el inicio de uno de los periodos más trágicos para la historia de los homosexuales.  Los sentimientos que se experimentaron en el seno de la comunidad homosexual fueron similares a los sentimientos que experimenta quien se encuentra en la antesala de su muerte.

El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler se convirtió en canciller de Alemania, e inmediatamente fueron prohibidas las organizaciones humanitarias que luchaban por los derechos de  los homosexuales.

El 6 de mayo de 1933, los nazis saquearon y quemaron una de las bibliotecas más importantes para estudiar la conducta sexual humana, el Instituto de Ciencias Sexuales de Berlín  de propiedad de Magnus Hirschfeld. Este centro internacional, posibilitó el estudio de todos los aspectos de la sexualidad humana.
 


La era del horror había empezado, puesto que Hitler había conseguido el poder gracias al apoyo de dos grupos paramilitares que intimidaban a la oposición con actos terroristas, estas conjuntos fascistas eran los SA o Camisetas Marrones y los SS o Camisetas Negras.

Las SA estaban comandadas  por Ernst Röhm, amigo íntimo de  Hitler con quien, éste jugueteaba y bromeaba, Röhm era un gay confeso famoso en Berlín por las orgías que organizaba en su residencia.

Luego de que Hitler se convirtió en canciller, su amiguito Ernst le exigió una cuota de poder  y además se tomo la libertad de criticar  al partido Nazi, este osadía indignó a Hitler pues  calificó a los cuestionamientos de Röhm  como atrevimientos   inaceptables.

La lucha por el poder entre Hitler y Röhm tuvo repercusiones nefastas para las SA. El 28 de junio de 1934 en la “noche de los cuchillos largos” los miembros de las SA de toda Alemania fueron arrestados y acusados de conspirar contra Hitler.  Miles de miembros de las SA incluido su comandante Röhm, fueron asesinados, los nazis justificaron estos crímenes convenciendo a la población de  que la estaban limpiando de “cerdos homosexuales”.

Luego de esta sangrienta noche el destino de los homosexuales de Alemania quedo sellado, con la ejecución de Röhm se procedió a la disolución de los SA,  los miembros de esta milicia que demostraron total convicción con los ideales nazis pasaron a integran las milicias de  los SS.

En octubre de 1934 los nazis especializaban a los SS en asesinar gays, para ello se creó un nuevo servicio de policía, el Centro del Reich para combatir la Homosexualidad,  Heinrich Himmler jefe de las SS, se convirtió en la segunda persona más importante de Alemania y fue él quien dirigió  esta “guerra sucia” contra los homosexuales  desarmados.

El  jefe de los SS se encargó de esparcir entre  la población alemana, un rumor que señalaba a los homosexuales como los mentalizadores de una conspiración internacional dirigida a destruir Alemania. Desde este instante ya se podía percibir que los nazis utilizaban el Apartado 175 con el fin de silenciar a quienes criticaban su proceder, las acusaciones de homosexualidad les otorgaron medios eficaces para silenciar y eliminar a sus opositores, la maquinaria fascista buscaba pretextos para entrar en acción.

Como los nazis no podían reconocer a simple vista a los gays, pues gays y heterosexuales corporalmente son idénticos, entonces se valían de espías. Las artimañas de los espías de Himmler le permitieron hurtar algunas listas de las organizaciones de defensa de los derechos de los homosexuales.

El proceder de los SS en los campos de concentración ha sido descrito por los sobrevivientes. Una vez localizados los homosexuales  eran violentamente arrestados y trasladados  junto a otros prisioneros  a los campos de exterminio.  Apenas los prisioneros ingresaban a las cárceles se les desnudaba y ridiculizaba para desmoralizarlos, posteriormente  eran escupidos y pateados.  El silencio sepulcral de estas celdas era permanentemente interrumpido por los gritos agónicos  de mujeres y niños.

En cualquier sitio de estas prisiones era difícil respirar por el humo que salía de los hornos crematorios y el polvo proveniente de los molinos  utilizados para machacar los huesos que  habían resistido  la acción del fuego.

Los hombres de la Gestapo,  cuando  se dirigían a los prisioneros  lo hacían con insultos  y a fuetazos, por ello los continuos suicidios  de los reos no sorprendían a nadie.

Un mísero alimento se conseguía a cambio de duros trabajos, los que desfallecían por el cansancio en estas labores, recibían un disparo en la nuca por inútiles y eran sustituidos por otros.

La narración de los horrores vividos por los homosexuales  en cárceles alemanas es como una pesadilla que estremece a la conciencia de la humanidad.

Dentro de los campos de concentración los nazis inventaron un sistema de símbolos para identificar a sus cautivos, a los homosexuales  les correspondió un uniforme marcado con un triángulo rosa.



Los homosexuales fueron los principales sujetos que sirvieron para los experimentos médicos. En  un experimento  se les dilataba el ano con tubos metálicos, en otro se les castraba  y se les inyectaba testosterona.
 


Los nazis  fueron individuos de doble moral, sentenciaba de muerte a los homosexuales que no simpatizaban con sus ideas, pero al  interior de la alta jerarquía nazi  se permitió todo tipo de prácticas sexuales.

Don Salomón Isacovici, un judío rumano, sobreviviente de Auschwitz, Gross Rosen, Javorno y otro campos de exterminio ha narrado lo que verdaderamente sucedía en las cárceles alemanas. La cúpula militar asistía a los campos de concentración para obligar a  muchachos adolescentes a mantener relaciones homosexuales, independientemente de la orientación sexuales  de estos menores.

Los homosexuales  se convirtieron  en un peligro para los nazis el momento en que los cuestionaron. Las comunidades de homosexuales que vivieron antes y durante la segunda guerra mundial eran dueñas de una gran madurez política, resultado de los procesos ideológicos que experimentaron, por este motivo sus miembros estuvieron alineados con el partido comunista  o  con en el partido socialdemócrata. Los nazis en el  poder desataron una campaña criminal en  contra de comunistas y social demócratas, para detener a estos movimientos políticos que extendían sus ideologías por el mundo.

En lo más intenso de esta pesadilla, se formaron grupos  de resistencia para derrotar a esta maquinaria fascista, parte de estas agrupaciones clandestinas  estuvieron conformada por miembros de la comunidad  gay, fueron homosexuales muchos de los que se jugaron la vida para proporcionar información sobre los planes militares de la Gestapo a las tropas Aliadas, estos personajes   lograron infiltrase en todos los estratos de la sociedad alemana.

La red de apoyo de los homosexuales a la resistencia en la época del nazismo recibió el aliento de personalidades como: Jean Paule Sartre, Simone de Beauvoir, Marlene Dietrich, Edith Piaf o Guido Pasolini, hermano del cineasta Pier Paolo Pasolini.

El humanista cubano Felipe de J. Pérez Cruz considera que es imperdonable que “las historias oficiales no aborden el tema homosexual”. Finalizada esta conflagración universal los nombres de los gays que ayudaron a derrotar a los nazis fueron prácticamente borrados de la historia, como si su aporte al triunfo de los ejércitos Aliados no hubiese existido.

Se estima que aproximadamente 50.000 hombres homosexuales fueron  asesinados durante la época de Hitler, los que lograron sobrevivir a los campos de exterminio, salieron de ellos  envejecidos, avergonzados, moralmente acabados y con un profundo sentimiento de culpabilidad.

 Los juicios de posguerra obligaba a los nazis a resarcir a sus víctimas por el daño que les ocasionaron, pero las personas encarceladas por  homosexualidad no tuvieron derecho a la compensación económica que recibieron las otras víctimas.

Los nazis justificaron su persecución a los homosexuales  con la teoría de que éstos eran enajenados mentales. Estas teorías fueron lanzadas al piso en 1958 cuando Evelyn Hooker  estudió a dos poblaciones de hombres homosexuales y heterosexuales para evaluar su salud mental, los resultados fueron contundentes, no se logró diferenciar a los hombres homosexuales  de los heterosexuales, pues su nivel de salud mental era casi idéntico, incluso un poca más elevado en la muestra homosexual.

El Apartado 175 que sirvió de pretexto a los nazis  para asesinar a sus enemigos políticos fue derogado finalmente de la legislación alemana en 1969.

Eduardo Ramón L.©


El último sobreviviente del Triangulo Rosa


Fuentes:
Plant Richard: The Pink Triangle: The Nazi War against Homosexuals
Heger Heinz: The Men with the Pink Triangle
Russell Paul: 100 gays
Pérez Cruz Felipe: Homosexualidad, homosexualismo y ética humanista
Isacovi Salomón: A7393 HOMBRE DE CENIZAS
Mondimore Francis Mark: Una historia natural de la homosexualidad
Streakley: Homosexual Emancipation Movement
Castañeda Marina: La Experiencia Homosexual

Bibliotecas Consultadas:

Universidad San Francisco – Quito
Universidad Andina Simón Bolivar - Quito

lunes, 19 de junio de 2017

EL INSTINTO AMOROSO ENTRE HOMBRES, UNA CONSTANTE UNIVERSAL.

EL INSTINTO AMOROSO ENTRE HOMBRES 
SIEMPRE HA SIDO UNA CONSTANTE UNIVERSAL



La historia la escriben los ganadores. Ellos son los que eligen quienes serán recordados y los eventos que serán relatados. Lo mismo ha sucedido con el comportamiento sexual masculino a través de la historia. Echándole un vistazo a cualquier libro de historia, uno podría pensar que la sociedad nunca ha visto bien el amor entre dos hombres, que nunca un pintor, un poeta o un papa ha compartido su cama y su corazón con otro hombre.

La evidencia entre el amor entre personas del mismo sexo a través de la historia ha sido o disimuladamente suprimida, como en el caso de los Griegos y los Romanos, o rápidamente destruida, como aún se hace con los descubrimientos arqueológicos del arte Inca y Maya. El resultado de estas acciones ha sido la innecesaria polarización de la sociedad y el ocultamiento del sufrimiento por el que han pasado aquellos que se han enamorado de personas del mismo sexo a través de la historia.

Sin censuras, los registros históricos revelan una realidad opuesta: el instinto amoroso entre hombres siempre ha sido una constante universal. Solo la actitud de la sociedad hacia él es lo que ha variado. Todas las culturas han regulado el amor entre hombres, tejiendo diferentes estilos de rituales alrededor suyo. Y algunas de ellas han tratado, sin éxito, de eliminarlo de su existencia.

Como regla, el amor entre hombres siempre fue parte de la estructura social y religiosa a través de la historia. Desde la antigua Grecia y Roma con sus emperadores (Trajan y Hadrian entro otros), hasta los chamanes de Siberia y los hombres medicinales de los Indios Americanos; desde los miembros de las tribus de África hasta los emperadores de la China, todo el mundo ha aceptado y le ha hecho lugar a la vulnerabilidad de los hombres ante la belleza de otros hombres. Así que aceptaron que, estando casados o no, los hombres se enamoraban de otros hombres, soñaban acerca de ellos, escribían acerca de ellos, peleaban por ellos y se iban a la cama con ellos.



En la Antigua Grecia, el amor entre hombres era de muchas maneras, análogo a los matrimonios de ese entonces, y era visto como algo de igual importancia en la vida del individuo y consagrado en la mitología griega. Esta fue la piedra angular de una tradición cultural que 2500 años atrás provocó el nacimiento de la democracia, el teatro, la filosofía, las matemáticas, la historia, etc. En ese entonces se creía que el amor entre hombres sacaba lo mejor de los jóvenes, en especial, la masculinidad y el coraje. En los tiempos de Guerra, los soldados muchas veces luchaban codo a codo con sus amados y más tarde, liderados por Alejandro Magno y su novio, Hephaestion, los griegos conquistaron el mundo. Grecia, por supuesto, no era ninguna Utopía: la prostitución, los violadores y la esclavitud eran moneda corriente.

En Japón, los aprendices de Samurai se juntaban con los viejos guerreros para ser entrenados en el amor y en la guerra. Incluso el shogun tenía, además de sus concubinas, varios novios, sus amores "nanshoku", inmortalizados por escritores y pintores.


En las tierras Musulmanas, famosos poetas iraníes y árabes como Hafiz i-Shirazi y Abu Nuwas alababan y sufrían por los encantos de jóvenes muchachos. Los hombres sufies sagrados de la India hasta Turquía buscaban encontrar a Alá asomándose a la belleza de jóvenes lampiños. Los cuentistas relataban historias de amor gay en Las Mil y Una Noches.

En Norteamérica y en Siberia, las tradiciones shamánicas desde la edad de piedra reconocían los poderes especiales de esos hombres y mujeres que se sentían atraídos por personas del mismo sexo, como aún se puede ver en la tradición de los dos espíritus de los Americanos Nativos que sobrevive hasta el día de hoy.

En el mundo occidental de la era pre-moderna, el amor entre hombres sobrevivía oculto, visible solamente cuando los amantes tenían la mala suerte de ser descubiertos, o cuando algunos artistas se atrevían a mencionar el tema en forma velada en algunas de sus obras. Muchos escritores, músicos, pintores y poetas hablaron del amor entre hombres, pero siempre en código: Miguel Ángel, adornó la Capilla Sixtina con vibrantes desnudos masculinos; Shakespeare, le brindaba serenatas a su amado en sus sonetos; Blake se enfrentaba a los sacerdotes que le "prohibían disfrutar de mi goce y mi felicidad" y Whitman, cantaba sobre el cuerpo eléctrico. La lista de luminarias, artistas, gobernantes, miembros del clero, caballeros y truhanes que han sentido la fuerza del amor hacia otros hombres (algunos de ellos en compañía del amor hacia las mujeres) es interminable.




martes, 28 de marzo de 2017

ACEPTARSE A UNO MISMO, ES LO MEJOR QUE PUEDE PASAR

Hace mas o menos un año con mi pareja realizamos la notarización de nuestra unión libre, para convertirla en unión de hecho. En realidad desde entonces he visto una respeto total de la sociedad.

Así por ejemplo, en mi trabajo, recibí una llamada de alguien de RRHH para recordarme del pago de utilidades preguntándome si voy a presentar los papeles para hacer constar a mi pareja como carga y por ende recibir el valor extra correspondiente.

En efecto, así lo hice, y por primera vez en mi vida desde hace cinco años (tiempo que vivimos juntos), recibí parte del 5% de carga por utilidades que me corresponden, tal y como el resto de compañeros casados o unidos.

Luego de eso, llamaron para recordarme que también si quiero puedo incluir a mi pareja en la póliza de asistencia médica, y aunque mi pareja ya tiene este beneficio en su trabajo, decidí incluirlo como parte de mis derechos.

No he tenido problemas con chistes o burlas por parte de mis compañeros de trabajo, más bien ha sido un respeto total. Lo inquietante del tema es que mientras ellos no sabían abiertamente, habían rumores y chismes de pasillos, chistes y cosas por el estilo, pero una vez que el tema fue abierto, este tipo de situaciones se acabaron y por el contrario siento un respeto hacia mi persona por la valentía de vivir mi vida siendo quien soy.

Por cierto mi empresa tiene una política de igualdad y equidad que he visto ha siendo bien manejada, prohibe dicha política la discriminación por diferente color de piel, orientación sexual, creencias, etc.

En en ámbito familiar, tanto mi madre como mis hermanos también me han tratado como al resto. Justo mi madre comentaba el otro día que así como ella no escoje como sean sus hijos y debe amarles tal cual son, de igual forma los hijos no escojen los padres y los aman como son, que eso es cuestión de aceptación y AMOR.

Hace unos años mi madre no quería ni escuchar hablar del tema, pero en la ceremonia que hicimos para formalizar nuestra unión de hecho, ella habló de haber ganado un hijo, de que nos ama y se siente orgullosa por tenernos en su familia (a mi y a mi pareja).

Ahora que ha pasado el tiempo, me siento muy afortunado de poder vivir mi vida sin miedos ni temores, sin una doble identidad que me lleve siempre a mentir diciendo que mi pareja es "mi mejor amigo" o cosas por el estilo.

Todavía tengo ciertas taras mentales que debo romper, pero me he dado cuenta que el temor está en mi, que la lucha no es con la gente de afuera, con la sociedad, con la homofobia es la principal lucha, pero con la homofobia que está en mí .... como puedo esperar que no exista homofobia en la socedad si yo la tengo? Si prefiero estar escondido, pensando que los gustos dferentes a los de la mayoría de la persona están mal, o son pecado, o son equivocados?.

Ahora soy feliz y puedo decir que vivo mi vida plena, con mis compañeros de universidad, de trabajo, mi familia, mis amigos, todavía estoy descubriéndome a mi mismo, tengo cosas que me incomodan, pero sigo adelante.

Nunca pensé que podía llegar el día en el que el temor a demostrar mi amor por otro hombre se fuera. 

Hace como un mes me reuní con un compañero de la universidad, el mismo compañero que hace 17 años atrás se burlaba de mí por ser diferente, me reuní con su esposa y mi pareja, pues ahí nos abrazamos, conversamos, recordamos viejos tiempos y llegamos a la conclusión de que aceptarse uno mismo es lo mejor que puede pasarnos.

Quisiera tal vez que este mensaje llegue a toda la gente que todavía tiene temor por ser diverso, por ser diferente..... que piensa que tiene que esconderse para vivir, que considera que la sociedad es un ogro que quiere comernos.... quisiera animar a la gente a salir y vencer esos miedos, salir y tomar a la sociedad y enseñarle que no todos somos iguales, que debe respetarnos, dejarnos conocer como seres humanos, para que valoren más allá del gusto sexual, amoroso, etc., que nos valoren por lo que somos, seres humanos.

La percepción de lo bueno o malo, así como todo lo que tenemos metido en nuestro cerebro y procesado en la mente está basado en lo que hemos aprendido, enseñar a respetar a todos sin importar su color diferente de piel, su aspecto físico, ESO ES LO IMPORTANTE¡¡¡¡¡.

Creo que lo hermoso de la diversidad es justamente eso, apreciar a todos, sin importar sus creencias, condición social, olores, sabores, porque en el fondo todos somos iguales, lo que nos diferencia son pequeñeces como para dejar que las mismas abran brechas.

¿Qué si creo en Dios? o ¿Qué si no creo en Dios?, ¿Qué si me gusta un hombre?, o ¿Qué importa si me gusta un hombre y una mujer?, ¿Qué importa si soy mujer y me gusta vestirme de hombre?, ¿Qué importa si creo que la vida debe tener reglas?, ¿Qué importa si creo o no creo en la fidelidad?, ¿Qué importa si tengo la piel más oscura, si la tengo más clara, si soy más pequeño o soy grande, si soy gordo o flaco?, ¿Qué importa si me visto bien o mal?, ¿Qué importa si me gustan los autos o a alguien las bicicletas?, la regla de oro es .... amar al prójimo como a nosotros mismos.

Empecemos entonces por ahí, amándonos a nosotros mismos ¡¡¡.

VIVA LA DIVERSIDAD ¡¡¡¡¡ QUE ALEGRA LA VIDA ¡¡¡¡¡ Y VIVA ESA BANDERA DE ARCOIRIS QUE MUESTRA LO HERMOSO DE LA VIDA, LO HERMOSO DE LOS COLORES... (que por cierto es la misma de Pachacutik, tal vez porque ellos han querido expresar lo mismo).

JORGE PAVO
jorge_pavon_larrea@hotmail.com

domingo, 5 de marzo de 2017

NO TIENES DERECHO A LA TOLERANCIA


Si eres un odiador de mujeres, de hombres o de homosexuales, no tienes derecho a la tolerancia. No aplica para ti el derecho a que la sociedad te tolere. La tolerancia se aplica a quienes piensan, creen o actúan distinto a nosotros, sí, pero no para quienes diseminan odio y discriminación contra miembros de nuestra sociedad que no han hecho nada malo. Intervengo una frase de Sartre (post holocausto nazi): “Me niego a llamar opinión a una doctrina que apunta expresamente a determinadas personas y que se propone suprimirles sus derechos o a exterminarlas. La homofobia* no entra en la categoría de pensamientos protegidos por el derecho de libre opinión”.

Tu fe es tuya y tienes todo derecho a creer en ella. Pero desde el momento en que quieres universalizarla y pretendes que todos los miembros de la sociedad estén obligados a creer como tú, pierdes el derecho a la tolerancia pública. Las escuelas son centros de impartición de conocimientos basados en hechos, ciencia, no creencias de fe que no son neutrales. La ciencia sí lo es porque se basa en “lo que es” y todos/cualquiera puede comprobar, algo totalmente distinto a una fe que es un “querer creer” aún si no hay pruebas.

No puedes suprimir a la gente solo porque te incomoda su opción de vida. Gays y lesbianas existen, han existido antes y existirán mañana, por siempre. Entiendo que significa un gran paso cambiar algunas creencias que han sido inculcadas desde pequeños a muchas personas por la penetración de la iglesia en la escuela pública. Pero si pones en suspenso esas creencias por un momento y piensas en el gay o la lesbiana de tu familia, el/la que te atiende amablemente en un banco, el/ la que te opera y salva la vida, el/la que te brinda una mano amiga en alguna circunstancia difícil, o el/la que te presta plata, limpia tu casa, siembra tu comida, enseña a tus hijos, dime: ¿son esas personas malas solo por con quién se acuestan? ¿merecen tu desprecio solo por cómo desafían tus creencias? ¿merecen que les enseñes a tus hijos que deben odiarlos y despreciarlos o considerarlos malogrados, fallidos o pervertidos?

Regreso a Sartre: “El homofóbico* siente repulsión hacia el homosexual* como se siente repulsión, entre otras comunidades, hacia el negro o el chino. Y esta repulsión nace del espíritu, es un compromiso del alma, no de la experiencia; es un compromiso tan profundo y total que se extiende a lo fisiológico, como en el caso de la histeria. La indignación del homofóbico* proviene de haber asumido de antemano un concepto negativo del ser homosexual*, de su naturaleza y de su papel social. No es su propia experiencia la que engendra su visión negativa del homosexual; es el prejuicio el que exacerba su sentimiento”.

La realidad te desmiente cuando dices que los niños se volverán gais porque se les enseñe que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y que deben ser respetuosos de las diferencias. El que es gay será gay y el que no lo es, no lo será y así siempre ha sido. Mira a tu alrededor, ¿de dónde salen los gais? ¿de familias gais? ¡No, pues! ¡De familias religiosas y héteros también!

Disfrazas tu homofobia de defensa por los niños. ¿De qué tienes miedo? ¿De que ponen en riesgo el ideal de familia que tu religión te ha inculcado? Hay gente extraordinaria que ha crecido sin familia, o en familias disfuncionales, o familias monoparentales, con madres o padres solteros. Gays y distintos tipos de familias existen y no son ni buenos ni malos, simplemente son. Discriminar a la gente y marginarla, sí lo es. Discriminar a la gente, no es un ejercicio de la libertad de opinión.

“El homofóbico* es un hombre que tiene miedo. No de los homosexuales*, por cierto: de sí mismo, de su conciencia, de su libertad, de sus instintos, de sus responsabilidades, de la soledad, del cambio, de la sociedad y del mundo; (...) Es un cobarde que no quiere enfrentar su cobardía; un asesino que reprime su tendencia al homicidio sin poder refrenarla y que, sin embargo, no se atreve a matar sino indirectamente”.


No tienes, entonces, derecho a ser tolerado cuando quieres inculcar odio a gente que no lo merece y escondes ese odio en una supuesta defensa de los niños. Odia al corrupto que nos roba, al político cínico que nos miente, al sacerdote que viola a los niños y los obliga a callar, al asesino, al delincuente. Exige justicia. No odies a quienes no te han hecho nada y no amenazan ninguna otra cosa que tu vanidad religiosa o tu incapacidad de ver más allá de tus propios miedos. Porque cuando los odias a ellos, a quienes nada te hacen, te deshumanizas. No emites opinión. Cometes injusticia.

Claudia Cisneros
Fuente: http://larepublica.pe/impresa/opinion/853704-no-tienes-derecho-la-tolerancia