miércoles, 5 de julio de 2017

LOS HEROES HOMOSEXUALES BORRADOS




El año 1896 el psiquiatra Magnus Hirschfeld presentó en la ciudad de Berlín un escrito  en el que mostraba a la homosexualidad  como parte de la sexualidad humana, en esta tesis  el  profesional afirmaba que se debería estudiar científicamente a esta preferencia sexual en lugar de considerarla un delito.

El año 1897, Hirschfeld crea el Comité Científico Humanitario, organización destinada a la defensa de los derechos de los homosexuales, esta asociación de científicos e intelectuales tenía como meta la abolición del Párrafo 175 del Código Penal alemán, en el cual se consideraba como un delito a las relaciones homosexuales entre varones.

A pesar del prestigio de este Comité  solo hubo un partido político dispuesto a defender su propuesta ante el Parlamento alemán, este fue el partido de los obreros. El cofundador del Partido Socialdemócrata alemán, Augusto Babel un destacado propulsor del marxismo, luchó sin descanso junto al Comité por la supresión de la ley discriminatoria en contra de los homosexuales.

El año 1901, el prestigioso movimiento por la emancipación de los homosexuales  en Alemania, presentó un escrito en contra del Párrafo 175 con el apoyo de  seis mil firmas que exigían  respeto y reconocimiento a los homosexuales, entre estas personalidades se encontraban: Albert Eistein, León Tolstoi, Emile Zola Tomas Man y Hermann Hesse.

En una obra del doctor Magnus Hirschfeld publicada el año 1904 se hace una prolija descripción de la cultura homosexual en Alemania, esta cuenta con centros culturales para el cultivo de las facultades intelectuales, cabarets, restaurantes, tabernas, cafés, hoteles, teatros y salas de baile. Los sitios mencionados no eran exclusivamente para el uso de homosexuales, ya que también atraían a heterosexuales quienes aseguraban  sentirse mejor en un lugar sin tanta cursilería. La frontera entre el mundo gay y la ciudad heterosexual era prácticamente inexistente.

El año 1908 el Comité sufrió un duro revés cuando los homosexuales de clase alta y la aristocracia les retiraron la ayuda económica, los diputados que ejercían presión sobre la Asamblea alemana para la despenalización de la homosexualidad se sintieron inermes en su batalla. La razón para el retiro de esta ayuda al Comité era la gran simpatía que sentían los gays por los postulados socialdemócratas, ideas consideradas, como una amenaza para los intereses de la aristocracia.

El año 1914 había en Berlín más de 40 bares de ligue homosexual, la visita a estos lugares de esparcimiento cautivaba a artistas, intelectuales y humanistas heterosexuales, pues su atmósfera  adquiría un tinte surrealista por la personalidad que le imponían  los gays.  Estos espacios disponían   del ambiente ideal para la discusión política. Una de las mentes más brillantes que ha tenido la humanidad como la del físico Albert Eistein enviaba a las románticas parejas gays una serena mirada de aprobación.

Mientras esto ocurría en Alemania, en Rusia  la lucha por los derechos de los  obreros y  grupos excluidos como el de los homosexuales adquirió un impulso general con el triunfo de la Revolución de octubre.

El movimiento marxista consideró que había llegado el momento de desencadenar al pueblo gay,  uno de los sectores sociales más sojuzgados por la poder imperante. En lo más excelso del pensamiento revolucionario se consideró que la causa de lucha de  los homosexuales era  la misma causa por la cual luchaba  la clase obrera.

Durante la Revolución rusa el movimiento gay y el movimiento obrero se aliaron en el intento para liberarse de la discriminación a la que siglos  de oscurantismo los habían condenado.

Los bolcheviques dirigidos por Vladimir Ilich Lenin tenían como idea básica trabajar por la igualdad de todo los seres humanos, Lenin consideraba que fijar  a la heterosexualidad como la única conducta permitida en la sociedad no tenía nada de marxista y además era una postura antisocial. En diciembre de 1917, o sea  a pocos días del triunfo mencionado, la ley zarista antihomosexual fue  derogada.

En el año 1922 el Comité Científico Humanitaria creado por el médico Hirschfeld, había establecido 25 filiales  que funcionaban en los Estados Unidos y en varios países europeos. Un  año más tarde en un documento publicado por el Instituto Moscovita de Higiene Social se informaba que en la legislación soviética a la homosexualidad se la trataba “como algo natural”.

El año 1928 la delegación de la Unión Soviética que participó en el Congreso de la Liga Mundial para la Reforma Sexual, en la ciudad de Copenhague propone a las delegaciones asistentes la despenalización de la homosexualidad. Por esta misma época en Alemania, el nombre del ya desaparecido Lenin gozaba de mucha admiración  entre los homosexuales  muchos de los cuales lo consideraban un autentico liberador por haber despenalizado la homosexualidad, por esta razón los miembros de la comunidad gay  empezaron a adherirse masivamente a las filas del partido comunista alemán.

El este ambiente amenazado por la constante  expansión de los nazis, los comunistas de Alemania los desafiaban con la siguiente declaración en relación a los relaciones homosexuales entre varones:: “el proletariado considera a estas relaciones como una forma especial de gratificación sexual y pide que esta forma de vida sexual tenga las mismas libertades… que las relaciones sexuales entre distintos sexos”.

A pesar de la tormenta que se avecinaba por el poder militar  de los nazis, el año 1928 la lucha para eliminar el artículo del código jurídico alemán que incriminaba a la homosexualidad se mantenía con vigor, esta vez se habían unificado en torno a esta causa todos los delegados de los partidos políticos alemanes quienes utilizaban desesperadamente todas las estrategias necesarias para conseguir que el Parlamento alemán elimine el Párrafo 175, pero lastimosamente se tenía dentro del Parlamento un fuerza apocalíptica encarnada en el Partido Nacionalsocialista (Nazi) cuyos legisladores en forma violenta sentenciaban: “cualquiera que crea en el amor homosexual es enemigo nuestro” .

En las elecciones de 1929, el Partido Nazi obtuvo  107 escaños en el Parlamento alemán, este hecho fulminó todas las esperanzas de reformar las leyes que criminalizaban la homosexualidad.

La composición política del Parlamento alemán se convirtió  en una fuerza adversa a  los derechos humanos y marcó el inicio de uno de los periodos más trágicos para la historia de los homosexuales.  Los sentimientos que se experimentaron en el seno de la comunidad homosexual fueron similares a los sentimientos que experimenta quien se encuentra en la antesala de su muerte.

El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler se convirtió en canciller de Alemania, e inmediatamente fueron prohibidas las organizaciones humanitarias que luchaban por los derechos de  los homosexuales.

El 6 de mayo de 1933, los nazis saquearon y quemaron una de las bibliotecas más importantes para estudiar la conducta sexual humana, el Instituto de Ciencias Sexuales de Berlín  de propiedad de Magnus Hirschfeld. Este centro internacional, posibilitó el estudio de todos los aspectos de la sexualidad humana.
 


La era del horror había empezado, puesto que Hitler había conseguido el poder gracias al apoyo de dos grupos paramilitares que intimidaban a la oposición con actos terroristas, estas conjuntos fascistas eran los SA o Camisetas Marrones y los SS o Camisetas Negras.

Las SA estaban comandadas  por Ernst Röhm, amigo íntimo de  Hitler con quien, éste jugueteaba y bromeaba, Röhm era un gay confeso famoso en Berlín por las orgías que organizaba en su residencia.

Luego de que Hitler se convirtió en canciller, su amiguito Ernst le exigió una cuota de poder  y además se tomo la libertad de criticar  al partido Nazi, este osadía indignó a Hitler pues  calificó a los cuestionamientos de Röhm  como atrevimientos   inaceptables.

La lucha por el poder entre Hitler y Röhm tuvo repercusiones nefastas para las SA. El 28 de junio de 1934 en la “noche de los cuchillos largos” los miembros de las SA de toda Alemania fueron arrestados y acusados de conspirar contra Hitler.  Miles de miembros de las SA incluido su comandante Röhm, fueron asesinados, los nazis justificaron estos crímenes convenciendo a la población de  que la estaban limpiando de “cerdos homosexuales”.

Luego de esta sangrienta noche el destino de los homosexuales de Alemania quedo sellado, con la ejecución de Röhm se procedió a la disolución de los SA,  los miembros de esta milicia que demostraron total convicción con los ideales nazis pasaron a integran las milicias de  los SS.

En octubre de 1934 los nazis especializaban a los SS en asesinar gays, para ello se creó un nuevo servicio de policía, el Centro del Reich para combatir la Homosexualidad,  Heinrich Himmler jefe de las SS, se convirtió en la segunda persona más importante de Alemania y fue él quien dirigió  esta “guerra sucia” contra los homosexuales  desarmados.

El  jefe de los SS se encargó de esparcir entre  la población alemana, un rumor que señalaba a los homosexuales como los mentalizadores de una conspiración internacional dirigida a destruir Alemania. Desde este instante ya se podía percibir que los nazis utilizaban el Apartado 175 con el fin de silenciar a quienes criticaban su proceder, las acusaciones de homosexualidad les otorgaron medios eficaces para silenciar y eliminar a sus opositores, la maquinaria fascista buscaba pretextos para entrar en acción.

Como los nazis no podían reconocer a simple vista a los gays, pues gays y heterosexuales corporalmente son idénticos, entonces se valían de espías. Las artimañas de los espías de Himmler le permitieron hurtar algunas listas de las organizaciones de defensa de los derechos de los homosexuales.

El proceder de los SS en los campos de concentración ha sido descrito por los sobrevivientes. Una vez localizados los homosexuales  eran violentamente arrestados y trasladados  junto a otros prisioneros  a los campos de exterminio.  Apenas los prisioneros ingresaban a las cárceles se les desnudaba y ridiculizaba para desmoralizarlos, posteriormente  eran escupidos y pateados.  El silencio sepulcral de estas celdas era permanentemente interrumpido por los gritos agónicos  de mujeres y niños.

En cualquier sitio de estas prisiones era difícil respirar por el humo que salía de los hornos crematorios y el polvo proveniente de los molinos  utilizados para machacar los huesos que  habían resistido  la acción del fuego.

Los hombres de la Gestapo,  cuando  se dirigían a los prisioneros  lo hacían con insultos  y a fuetazos, por ello los continuos suicidios  de los reos no sorprendían a nadie.

Un mísero alimento se conseguía a cambio de duros trabajos, los que desfallecían por el cansancio en estas labores, recibían un disparo en la nuca por inútiles y eran sustituidos por otros.

La narración de los horrores vividos por los homosexuales  en cárceles alemanas es como una pesadilla que estremece a la conciencia de la humanidad.

Dentro de los campos de concentración los nazis inventaron un sistema de símbolos para identificar a sus cautivos, a los homosexuales  les correspondió un uniforme marcado con un triángulo rosa.



Los homosexuales fueron los principales sujetos que sirvieron para los experimentos médicos. En  un experimento  se les dilataba el ano con tubos metálicos, en otro se les castraba  y se les inyectaba testosterona.
 


Los nazis  fueron individuos de doble moral, sentenciaba de muerte a los homosexuales que no simpatizaban con sus ideas, pero al  interior de la alta jerarquía nazi  se permitió todo tipo de prácticas sexuales.

Don Salomón Isacovici, un judío rumano, sobreviviente de Auschwitz, Gross Rosen, Javorno y otro campos de exterminio ha narrado lo que verdaderamente sucedía en las cárceles alemanas. La cúpula militar asistía a los campos de concentración para obligar a  muchachos adolescentes a mantener relaciones homosexuales, independientemente de la orientación sexuales  de estos menores.

Los homosexuales  se convirtieron  en un peligro para los nazis el momento en que los cuestionaron. Las comunidades de homosexuales que vivieron antes y durante la segunda guerra mundial eran dueñas de una gran madurez política, resultado de los procesos ideológicos que experimentaron, por este motivo sus miembros estuvieron alineados con el partido comunista  o  con en el partido socialdemócrata. Los nazis en el  poder desataron una campaña criminal en  contra de comunistas y social demócratas, para detener a estos movimientos políticos que extendían sus ideologías por el mundo.

En lo más intenso de esta pesadilla, se formaron grupos  de resistencia para derrotar a esta maquinaria fascista, parte de estas agrupaciones clandestinas  estuvieron conformada por miembros de la comunidad  gay, fueron homosexuales muchos de los que se jugaron la vida para proporcionar información sobre los planes militares de la Gestapo a las tropas Aliadas, estos personajes   lograron infiltrase en todos los estratos de la sociedad alemana.

La red de apoyo de los homosexuales a la resistencia en la época del nazismo recibió el aliento de personalidades como: Jean Paule Sartre, Simone de Beauvoir, Marlene Dietrich, Edith Piaf o Guido Pasolini, hermano del cineasta Pier Paolo Pasolini.

El humanista cubano Felipe de J. Pérez Cruz considera que es imperdonable que “las historias oficiales no aborden el tema homosexual”. Finalizada esta conflagración universal los nombres de los gays que ayudaron a derrotar a los nazis fueron prácticamente borrados de la historia, como si su aporte al triunfo de los ejércitos Aliados no hubiese existido.

Se estima que aproximadamente 50.000 hombres homosexuales fueron  asesinados durante la época de Hitler, los que lograron sobrevivir a los campos de exterminio, salieron de ellos  envejecidos, avergonzados, moralmente acabados y con un profundo sentimiento de culpabilidad.

 Los juicios de posguerra obligaba a los nazis a resarcir a sus víctimas por el daño que les ocasionaron, pero las personas encarceladas por  homosexualidad no tuvieron derecho a la compensación económica que recibieron las otras víctimas.

Los nazis justificaron su persecución a los homosexuales  con la teoría de que éstos eran enajenados mentales. Estas teorías fueron lanzadas al piso en 1958 cuando Evelyn Hooker  estudió a dos poblaciones de hombres homosexuales y heterosexuales para evaluar su salud mental, los resultados fueron contundentes, no se logró diferenciar a los hombres homosexuales  de los heterosexuales, pues su nivel de salud mental era casi idéntico, incluso un poca más elevado en la muestra homosexual.

El Apartado 175 que sirvió de pretexto a los nazis  para asesinar a sus enemigos políticos fue derogado finalmente de la legislación alemana en 1969.

Eduardo Ramón L.©


El último sobreviviente del Triangulo Rosa


Fuentes:
Plant Richard: The Pink Triangle: The Nazi War against Homosexuals
Heger Heinz: The Men with the Pink Triangle
Russell Paul: 100 gays
Pérez Cruz Felipe: Homosexualidad, homosexualismo y ética humanista
Isacovi Salomón: A7393 HOMBRE DE CENIZAS
Mondimore Francis Mark: Una historia natural de la homosexualidad
Streakley: Homosexual Emancipation Movement
Castañeda Marina: La Experiencia Homosexual

Bibliotecas Consultadas:

Universidad San Francisco – Quito
Universidad Andina Simón Bolivar - Quito

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